Perfeccionismo y vida espiritual

El capítulo 5 del libro “El síndrome del perfeccionista: El anancástico” trata en profundidad cómo tiende a ser la espiritualidad de un perfeccionista. La vivencia interior de la trascendencia suele ser desarrollada por las perfeccionistas, impregnada por los rasgos típicos de su personalidad: subjetivismo, radicalidad, anticipación, afán de control y excesivo gasto adaptativo.

La búsqueda de la felicidad

O aprendemos a fallar o fallamos al aprender.

El perfeccionismo es una especie de neurosis. Nos esforzamos día a día para alcanzar un imposible. Queremos parecer más jóvenes, ganar más dinero, vivir una vida plena y sobresalir en los deportes. Sin embargo, según Tal Ben-Shahar, prestigioso profesor de la universidad de Harvard, la búsqueda de la perfección es el principal motivo de nuestra infelicidad. ¿Debemos dejar de marcarnos metas más altas? ¿Abandonamos nuestros retos? ¿Es bueno el conformismo? La respuesta es negativa.

Lo que el autor propone es aprender a diferenciar entre el perfeccionismo neurótico y el perfeccionismo positivo, u optimalista como él lo llama. La gran diferencia entre perfeccionistas y optimalistas reside en que los primeros niegan los fallos; los segundos los aceptan con humildad; los perfeccionistas olvidan sus malas decisiones; los optimalistas las tienen siempre presentes. Sísifo era un perfeccionista mientras que Ulises era un optimalista. Para alcanzar la felicidad debemos disfrutar del éxito, apreciarlo, agradecerlo y aceptar el mundo tal y como es.

Autor:  TAL BEN-SHAHAR

Editorial: ALIENTA

ISBN: 9788492414871

320 pág.

Artículo de Pedro A. Urbina

Dentro de la colección dirigida por Manuel Álvarez Romero, especialista en medicina interna y titular del Servicio Andaluz de Salud, autor también de más de media docena libros prácticos y de éxito, presenta ahora este nuevo estudio sobre el perfeccionismo como una patología, y orientado a “superar un problema tan común y devastador”. El otro autor del libro es Domingo García-Villamisar, psicólogo y profesor universitario, autor también de más de seis títulos, académicos y prácticos, sobre psicopatología.

La presencia del perfeccionista en la vida corriente y en los quehaceres habituales es algo muy común. Muy común la insatisfacción que se produce en determinadas personas por no conseguir una perfección utópica -sin que los interesados la consideren tal-, que ellos mismos se han marcado, o irritación constante por no poder mantener en su perfección y orden todo lo que les rodea: es una obsesión, que en repetidas ocasiones evidencia una neurosis. Esta mala tendencia nunca considera suficientemente acabado en perfección lo que se hace y, así, la ansiedad es ilimitada, y constante la animadversión hacia los demás, que juzga zafios, desordenados, mediocres, y hasta faltos de honradez y de sentido de la justicia y de responsabilidad.

No hay que confundir el deseo sereno de hacer las cosas bien, y cada vez mejor, que es algo conforme a la naturaleza humana, con este empeño inquieto, enfermizo, que tortura al mismo perfeccionista y a los que le rodean y no son como él. El libro desciende a multitud de casos prácticos de perfeccionismo, que hacen infeliz la vida de cada día, y podrían ser, al contrario, causa de satisfacción y alegría si se encauzara bien el deseo de perfección, los esfuerzos y motivaciones y fines en las tareas y trabajos cotidianos.

Esta enfermedad o transtorno de la personalidad es diagnosticado con elevada frecuencia en la práctica clínica profesional. Y un índice del aumento de esta anomalía es el gran número de publicaciones sobre el perfeccionista o el anancástico -de investigación, de divulgación y académicos- en estos últimos años.
Este libro analiza las variadas facetas del perfeccionismo, desde la presentación de meros rasgos perfeccionistas leves hasta la auténtica enfermedad; su tratamiento, medicación, concluyendo con orientaciones prácticas para aprender, con moderación y prudencia, a obrar bien.

El hecho de que el libro sea fruto de dos autores, aúna la clínica médica y la definición académica, orientaciones prácticas debidas a la experiencia y datos propios de una investigación madura.
El síndrome del perfecionista no sólo está dirigido al que sufre esta obsesión devastadora, con más o menos intensidad, sino a los familiares; a médicos, especialistas o no, y a padres y educadores.

Un libro, pues, muy útil y práctico, fundamentado en la ciencia y el estudio, y en la experimentación y clínica cotidianos con estos enfermos.

Artículo de Angel G. Prieto

El síndrome del perfeccionista

Ángel García Prieto. Psiquiatra

Acaba de publicarse un interesante libro sobre la patología que se genera en aquellas personas perfeccionistas en exceso. Trastornos, por otro lado, cada día más frecuentes, quizá por la influencia de la sociedad occidental moderna sobre la educación y los modelos conductuales que posiblemente actuarían -estos mecanismos aún no están claros- sobre determinadas bases genéticas de esas personas afectadas. Un médico internista, Manuel Álvarez Romero, nacido en Córdoba y residente en Sevilla, es el primero de los autores; tiene una experiencia adquirida con su largo ejercicio clínico en un centro médico especializado en enfermedades psicosomáticas de la capital hispalense y une su trabajo con el del otro autor del libro, Domingo García-Villamisar, nacido en Cerceda (La Coruña), psicólogo, profesor de Psicopatología y Psicología Clínica en la Universidad complutense.

El síndrome del perfeccionista: el anancástico» (Ed. Almuzara, Córdoba, 2007) -que también lleva el subtítulo «Cómo superar un problema tan común y devastador»- los autores abordan desde el punto de vista psiquiátrico y psicológico el concepto, características, evaluación y tratamientos del perfeccionismo «insano y negativo», contrapuesto al que también se describe como «bueno y positivo». El perfeccionismo negativo, además de perfilar un tipo psicológico que en sí mismo puede ser considerado en algunas circunstancias un verdadero trastorno psicopatológico, definido en las clasificaciones internacionales como trastorno de personalidad obsesiva o «anancástica». Pero además, dicho perfeccionismo está influenciando la causa y el mantenimiento de otras enfermedades psíquicas como la depresión, los trastornos de la conducta alimentaria, de la imagen corporal, de ansiedad, obsesivo-compulsivos, así como la fibromialgia y algunas otras enfermedades psicosomáticas. Se trata, pues, de un factor causal y básico muy frecuente en la patología clínica que acaba llegando, después de mucho tiempo y sufrimiento para las personas que lo padecen y para sus allegados, a las consultas del psicólogo, el médico generalista y el especialista en psiquiatría.

El perfeccionista patológico se caracteriza por un exceso de control y exigencia que se hace obsesivo hacia él mismo y hacia los demás, elimina la posibilidad de delegar funciones, crea desconfianza en la colaboración, exige prever las situaciones hasta lo imprevisible, planea las situaciones con gran anterioridad, no admite fallos y errores, busca siempre lo mejor -que, como ya se sabe, «es enemigo de lo bueno»- y para ello es capaz de pasar por encima de actividades de descanso, el ocio y las relaciones familiares. En definitiva parece querer moverse con el sentido de posesión de la realidad y del mundo que le rodea sin entender las limitaciones humanas, las circunstancias imprevisibles y ni siquiera los factores de intuición y creatividad que tantas veces mueven, por fortuna, la actividad humana. Son personas, en el fondo muy inseguras, que sólo se quedan tranquilas cuando todo está «atado y bien atado» y no son capaces de dejar nada al fluir normal de la vida, la providencia o simplemente a la propia buena voluntad y la experiencia positiva.

Mala cosa es que esté tan de moda eso que ahora se ha dado en llamar «excelencia» y que se hace presente en la vida y en las actividades de todos, desde que el niño comienza a tener uso de razón. Hay demasiada competitividad para todo, para estudiar, tener, jugar, vestirse, llegar, relacionarse, ganar, conseguir… Y hay en cambio escasez de compañía y guía de los que pueden ayudar, de verdaderos valores humanos, de referencias religiosas, de comprensión, de humanidad, en definitiva. Quizás en estos hechos sociológicos está uno de los factores decisivos para desencadenar la inseguridad personal que busca en la perfección esa excelencia que cree es su salvación, olvidando que siempre lo mejor ha sido, es y será enemigo de lo bueno. Y además, enemigo de la salud mental.

Los autores

Manuel Alvarez Romero, cordobés afincado en Sevilla, es licenciado en Medicina por la Universidad de Sevilla, especialista en Medicina Interna y titular del Servicio Andaluz de Salud. Cuenta en su haber con más de cuarenta años de experiencia profesional. En la actualidad dirige el Centro Médico Psicosomático de Sevilla y la Unidad de Medicina Psicosomática de la Clínica Universitaria de Navarra-Madrid. Promotor, miembro fundador y primer presidente de la Sociedad Andaluza de Medicina Psicosomática. Es secretario de la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y miembro del Colegio Internacional de Medicina Psicosomática.

Autor del libro ¿Quieres ser feliz? Claves para mejorar la autoestima (Arguval, colección claves 2004) y coautor de la obra Los mayores o el correr del tiempo (AC, 1999)

Director de Master y Cursos sobre “Psicosomática y Farmacia” (CECOFAR, 2004), “Familia y Comunicación”, “Adolescencia” y “Habilidades Sociales” entre otros.

Ha sido y es asiduo conferenciante y colaborador en diversos medios de comunicación como el diario ABC, Cadena COpe, Diario Médico, Antena Médica, La Gaceta de los Negocios, Hacer Familia, Guadalquivir, etc. Es el director de la Biblioteca de Desarrollo Personal de Almuzara y autor en esta editorial del título ¿Sabes pensar? (2006)

Domingo García Villaminsar, nacido en Cerceda (La Coruña), es psicólogo, profesor de Psicopatología y Psicología Cliínica y director de la Sección Departamental de Personalidad, Evaluación y Psicología Clínica de la Universidad Complutense de Madrid. Ha ampliado su formación como investigador visitante en las universidades de Carolina del Norte, Penn State, Manchester, Londres y Milán. Aseso científico de varias sociedades dedicadas a la atención de trastornos mentales como Eltern Für Integration (Alemania), la española Asociación Nuevo Horizonte y de la Confederación de Autismo de España. Miembro del Comité de Expertos del Consejo de Europa en Trastornos Generalizados del Desarrollo, de la Sociedad Andaluza de Medicina Psicosomática y de los grupos de investigación de Metacognición, Trastornos Emocionales, Memoria, Emociones y Autismo de las Universidades de Manchester, Edimburgo y George Mason (EE.UU.). Es autor de títulos como Las depresiones infantiles, Terapia familiar y conyugal, El autismo y las emociones, La hiperactividad infantil, El estrés de los profesores, El autismo en las personas adultas: nuevas perspectivas…