Cuando no es uno, sino dos

Hace unos días recibí una  simpática carta de un remitente desconocido para mí. Hablaba de la publicación de El síndrome del perfeccionista. El Anancástico  y de su favorable acogida en el ámbito general y en el de la medicina psicosomática. Siempre es alentador recibir la aprobación de los expertos y sentirse  avalado por el respaldo de los colegas. Pero, en ocasiones, resulta aún más valioso el beneplácito y el estímulo que proviene de la gente sencilla, de a pie. 

Esta experiencia es la que he vivido con la carta de un amable lector de Ciudad Real. Me agradece el libro, me dice cómo tuvo noticia de él y –he aquí lo más interesante- me sugiere añadir un nuevo capítulo que sería como la guinda del pastel: el caso de un matrimonio formado nada menos que por dos perfeccionistas. Quizás algún día me anime a escribirlo, y seguramente lo incluiré cuando publique la tercera edición. 

Pero de momento, ofrezco esta pequeña joya epistolar, con la que me he sonreído y reído, de la que tanto he aprendido. Porque el libro más enriquecedor, del que siempre debemos aprender, es el libro de la vida. Y en esta carta, más que ciencia empírica o teórica, lo que rezuma por todos los poros es una espléndida y luminosa experiencia de la vida.

Aquí la tienen por si también a ustedes les aporta sabiduría:

Don Manuel Álvarez Romero: 

Si hasta la fecha con sus libros, estoy seguro, habré ayudado a mejorar algo el nivel y el bienestar en la vida de sus lectores, deseo que en el 2009, con sus puntos de vista y opiniones, anime a quienes aún estamos a tiempo de mejorar un poco. 

Un amigo me ha recomendado “EL SINDROME DEL PERFECCIONISTA” de lo cual me alegro.  Prácticamente estoy terminándolo, pero ya tengo ganas de preguntarle: ¿Cómo no dedicó un capítulo sobre el caso de un matrimonio formado por DOS PERFECCIONISTAS, EL Y ELLA? 

Veo ejemplos de un perfeccionista conviviendo con un compañero, con un jefe, un subordinado, un amigo, con su cónyuge, etc, pero no encuentro el perfeccionista casado TODOS LOS DÍAS, LAS 24 horas, con la perfeccionista. “EL” y “ELLA”. 

Los problemas de “EL” podrían ser cien, los de “ELLA” otros cien, pero a mi entender no se suman, se MULTIPLICAN, ¡son diez mil…!.¿Podría usted ayudarnos a que se restaran?. 

Por su libro veo compartir sus trabajos entre Sevilla y Madrid, el AVE (algunos) paran en Ciudad Real, un día podría apearse un rato y coger el AVE siguiente u otro, podríamos charlar, y si nos diera tiempo prepararía una mesa para tres: para usted, para “ELLA” y para “EL”.  La comida sería agradable, estoy seguro, por lo menos para “EL” o sea para mi, y de gran ayuda. 

Un cordial saludo,

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